SOMOS el Ejército de Salvación
Sembrando amor en los corazones
Historia de Ana Daniela Testa
Ana Daniela Testa, maestra de la Escuela Bíblica del Cuerpo de Quilmes, comparte su experiencia en el campamento, donde fue testigo de cómo Dios obró en la vida de los niños. Lo que más la impactó fue verlos disfrutar del tiempo compartido, con alegría y entusiasmo, con ganas de aprender más de Dios, animándose a hacer preguntas, a participar y también a orar.
Desde el segundo día se notaba claramente la obra de Dios en sus corazones: escuchaban atentos, participaban con entusiasmo y compartían sus opiniones. El ambiente de respeto, confianza y amor permitió que cada niño se sintiera valorado, acompañado y parte de una gran familia.
Como maestra, Ana destaca que los niños siempre están dispuestos a aprender y que, aun cuando no expresan palabras, Dios habla a sus corazones a través de cada lección. Cada momento compartido se transformó en una oportunidad para sembrar fe, esperanza y amor, dejando huellas profundas en sus vidas, sin importar la edad.
Una experiencia que la marcó profundamente fue cuando un niño, que casi no hablaba, expresó su deseo de recibir un abrazo de su papá durante una lección sobre el amor. Ese momento le recordó cuán importante es un gesto simple para un niño y cómo Dios guía a quienes enseñan para dar contención y palabras justas en el momento indicado.
Los campamentos son espacios valiosos donde los niños pueden escuchar de Dios, ser escuchados, compartir con otros, aprender y construir recuerdos que los acompañarán por siempre en su crecimiento espiritual y personal. “Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos.” Mateo 19:14
Curiosos y Valientes
Cada tarde, cuando las mochilas se apoyan en el piso y las voces infantiles llenan el espacio, comienza una historia que se repite con esperanza. El Ejército de Salvación, a través del programa “Curiosos y Valientes”, acompaña diariamente a 140 niños y niñas de entre 6 y 13 años, ofreciéndoles mucho más que apoyo escolar: les brinda un lugar donde aprender, crecer y sentirse cuidados.
El corazón del programa está puesto en la educación, con un énfasis especial en la lectoescritura, una herramienta clave que abre puertas al conocimiento y a nuevas oportunidades. Sin embargo, el aprendizaje no se limita a los cuadernos. En un ambiente de contención y respeto, cada actividad está pensada para fortalecer habilidades esenciales para la vida, como la comunicación, la autonomía y el pensamiento crítico, ayudando a que cada niño y niña descubra su propio potencial.
“Curiosos y Valientes” funciona de lunes a viernes, en turnos de mañana y tarde, adaptándose a las realidades de las familias. Cada jornada comienza o termina compartiendo un desayuno o una merienda, un gesto sencillo pero fundamental que asegura el bienestar y refuerza el cuidado integral de quienes participan.
El impacto del programa trasciende el espacio del aula. Las familias también forman parte de este camino, a través de talleres para madres y padres y actividades compartidas, que fortalecen los vínculos y promueven una participación activa en el proceso educativo de sus hijos e hijas.
El año culmina con un momento muy esperado: el campamento anual. En esta oportunidad, 81 niños y niñas vivieron una experiencia inolvidable de convivencia y compañerismo, donde los aprendizajes se consolidaron en juegos, desafíos y momentos compartidos. Un cierre significativo que resume el espíritu del programa: acompañar, inspirar y animar a cada niño y niña a ser verdaderamente curioso y valiente.
La fuerza de empezar de nuevo
En algún momento de la vida, todos fallamos. No siempre las cosas salen como esperábamos: un proyecto que no prospera, una relación que se rompe, una meta que queda inconclusa o una situación personal que nos supera. En esos momentos es común sentir frustración, cansancio o incluso ganas de abandonar. Sin embargo, volver a intentar es una de las decisiones más valientes y necesarias que una persona puede tomar.
Volver a intentar no significa ignorar lo que pasó ni hacer de cuenta que no dolió. Significa aceptar la experiencia, aprender de ella y elegir seguir adelante con lo que hoy está al alcance. Es comprender que el camino no siempre es lineal, pero que cada paso, incluso los más difíciles, puede transformarse en aprendizaje y crecimiento personal.
En la vida en comunidad vemos con frecuencia historias de personas que atraviesan momentos complejos y, aun así, deciden levantarse una vez más. Personas que se animan a pedir ayuda, a confiar de nuevo y a buscar nuevas oportunidades. Ese gesto, muchas veces silencioso, tiene un impacto enorme: no solo transforma la propia vida, sino que también inspira a otros.
Desde el punto de vista de la salud emocional, volver a intentar es una forma de cuidarte. Es recordarte que un error no define quién sos ni todo lo que valés. Cuando vos te das otra oportunidad, fortalecés tu autoestima y abrís espacio a la esperanza. Además, cuando ese proceso se vive acompañado, el peso se reparte y el camino se vuelve más llevadero.
La solidaridad también juega un rol clave. Volver a intentar no siempre es un acto individual: muchas veces es posible gracias a una palabra de aliento, una mano tendida o alguien que cree en vos cuando vos todavía dudás. Construir comunidades donde el error no excluye y donde el apoyo mutuo es una práctica cotidiana hace que empezar de nuevo sea más posible para todos.
Algunos consejos prácticos para volver a intentar
- Darte tiempo: no apures los procesos. Sanar y recomenzar lleva su propio ritmo.
- Reflexionar sin culpas: mirá lo que pasó con honestidad, pero sin castigarte.
- Aceptar ayuda: pedir apoyo no es señal de debilidad, sino de fortaleza.
- Avanzar paso a paso: pequeños cambios sostenidos pueden generar grandes transformaciones.
- Confiar en vos: incluso cuando las dudas aparecen, recordá que tenés la capacidad de seguir.
Volver a intentar es un acto de valentía cotidiana. Aun cuando el miedo esté presente, elegir seguir adelante es una forma de compromiso con tu bienestar y con la vida compartida con otros. Cada nuevo intento es una oportunidad para crecer, reconstruir y volver a creer.
Por Walter Garro
Datos Curiosos
Sobre nuestro cerebro
El cerebro aprende del error
Cuando algo sale mal y lo intentamos de nuevo, el cerebro crea nuevas conexiones neuronales. Aprender de un error activa más áreas cerebrales que hacerlo bien a la primera. Equivocarse no es retroceder: es una oportunidad biológica de crecer.
La resiliencia se entrena
No es solo un rasgo de personalidad. Estudios en psicología muestran que la capacidad de volver a intentar se fortalece con la práctica y con experiencias de apoyo. Acompañar y validar el proceso ayuda a desarrollar mayor fortaleza emocional.
El apoyo social cambia el resultado
Investigaciones en psicología social demuestran que las personas que atraviesan dificultades con redes de apoyo tienen más probabilidades de intentarlo nuevamente. Una palabra de aliento puede aumentar la motivación y la perseverancia.
Intentarlo de nuevo fortalece la autoestima
Cuando una persona se da otra oportunidad, refuerza la confianza en sí misma. El simple acto de no rendirse envía un mensaje interno poderoso: “soy capaz de seguir adelante”.
El aprendizaje no es lineal
El crecimiento personal no ocurre en línea recta. Avances y retrocesos forman parte del proceso natural de desarrollo. Cada intento suma experiencia, incluso cuando el resultado no es el esperado.
Pedir ayuda también es valentía
Buscar apoyo no es señal de debilidad, sino una estrategia saludable para afrontar desafíos. Compartir las cargas emocionales reduce el estrés y facilita nuevas oportunidades.
Referencias:
Moser, J. S., Schroder, H. S., Heeter, C., Moran, T. P., & Lee, Y.-H. (2011).
Mind your errors: Evidence for a neural mechanism linking growth mindset to adaptive posterror adjustments. Psychological Science, 22(12), 1484–1489.
Masten, A. S. (2001).
Ordinary magic: Resilience processes in development. American Psychologist, 56(3), 227–238.
APA (American Psychological Association).
The Road to Resilience.
Cohen, S., & Wills, T. A. (1985).
Stress, social support, and the buffering hypothesis. Psychological Bulletin, 98(2), 310–357.
Ozbay, F., et al. (2007).
Social support and resilience to stress. Psychiatry, 4(5), 35–40.
Por Ayelén Rocca
Reflexión
La niñez constituye una etapa fundamental en la formación integral de la persona. Cada espacio brindado para escuchar, acompañar y enseñar a un niño se transforma en una oportunidad para sembrar valores, fe y esperanza. La atención, el cuidado y el amor expresados en esta etapa dejan marcas profundas que acompañan a lo largo de toda la vida.
La escritora contemporánea Isabel Allende afirma: “La infancia marca al adulto para siempre.” Por eso, invertir tiempo y dedicación en la niñez es asumir una responsabilidad que trasciende el presente y proyecta futuro.
Cuidar, guiar y acompañar a los niños es una tarea compartida que fortalece a la comunidad y contribuye a la construcción de generaciones con raíces firmes y corazón sensible
Por Editora
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