SOMOS el Ejército de Salvación

Nunca es tarde para aprender

Historia de Juan Carlos Solís

Juan Carlos Solís participa desde hace más de dos años en el GAM, un grupo de adultos mayores donde asiste a distintos talleres orientados al cuidado de la salud, la educación y otros temas de interés.

En el mes de febrero, el grupo recibió la visita de una docente que brindó una charla sobre alfabetización. Esta experiencia despertó en Juan Carlos un gran interés por aprender. Proveniente de una familia numerosa del norte del país, cuenta que durante su infancia no tuvo muchas oportunidades de asistir a la escuela, ya que sus padres no insistían en la educación formal y, además, la distancia hasta la institución implicaba caminar varios kilómetros.

Motivado por esta nueva oportunidad, decidió comenzar a aprender a leer, escribir y realizar operaciones básicas como sumar y restar. También valora poder tomar apuntes en un cuaderno, algo que hoy representa un gran logro personal.

Juan Carlos se siente entusiasmado y disfruta asistir a las clases. Destaca que el espacio le resulta familiar, ya que se desarrolla durante el día y junto a compañeros que conoce, lo que le brinda confianza y comodidad. Asimismo, resalta la dedicación y paciencia de las docentes, quienes acompañan su proceso de aprendizaje.

Entre los principales cambios que reconoce en sí mismo, menciona la capacidad de identificar y unir letras para formar palabras, así como el disfrute de compartir momentos con sus compañeros. Las clases no solo representan un espacio de aprendizaje, sino también de encuentro, donde pueden conversar y compartir un té o mate cocido con galletitas, en un ambiente cálido y de buen trato.

Formación y esperanza

Espacios de aprendizaje y contención en Rosario

Con gran alegría, en la ciudad de Rosario, el Ejército de Salvación continúa llevando adelante distintos espacios de acompañamiento, formación y contención para la comunidad.

Los días martes a las 9:00 hs se desarrolla el Grupo de Adultos Mayores, donde recientemente se dio inicio a un valioso plan de alfabetización con el acompañamiento de una docente de ALFALIT, organización dedicada a la enseñanza y alfabetización de adultos.

Esta propuesta representa una importante oportunidad de aprendizaje, inclusión y crecimiento personal, permitiendo que muchas personas puedan fortalecer sus conocimientos, desarrollar nuevas herramientas y mejorar su calidad de vida a través de la educación.

Asimismo, los jueves a las 9:15 hs continúa el espacio “Caminos de Esperanza”, dirigido a mujeres con familias a cargo. Allí se desarrollan talleres enfocados en las dinámicas familiares, abordando temas relacionados con la crianza, la comunicación en el hogar, el acompañamiento emocional, la resolución de conflictos y el fortalecimiento de los vínculos familiares.

Además, se comparten capacitaciones en distintos oficios, brindando herramientas que favorecen el crecimiento personal, familiar y laboral de cada participante.

En uno de los encuentros se contó con la visita de docentes de la Escuela N.º 528 “Benjamín Virasoro”, institución orientada a la formación en oficios en horario nocturno, fortaleciendo así los vínculos con espacios educativos de la comunidad.

Cada jornada finaliza con una reflexión bíblica y la entrega de bolsones con alimentos secos y frescos para las familias participantes.

Seguimos agradeciendo a Dios por cada oportunidad de servir, acompañar y sembrar esperanza en nuestra comunidad.

El valor de reconocer nuestros errores

Del error al cambio verdadero

Hay momentos en la vida en los que algo dentro nuestro hace ruido. Puede ser una palabra que dijimos de más, una decisión que lastimó a alguien o una actitud que sabemos que no fue la correcta. No siempre es inmediato, pero tarde o temprano aparece esa incomodidad que nos enfrenta con una verdad: nos equivocamos.

Y reconocerlo no es fácil.

Vivimos en una cultura donde muchas veces se valora más tener razón que hacer lo correcto. Defender nuestro punto de vista, justificar nuestras acciones o incluso ignorar lo sucedido puede parecer más sencillo que admitir un error. Pero lo cierto es que, aunque evitemos mirarlo, lo que no resolvemos internamente sigue pesando.

El arrepentimiento verdadero no es solo sentir culpa. Es algo más profundo. Es la capacidad de detenernos, mirar con honestidad lo que hicimos y aceptar nuestra responsabilidad sin excusas. Es un acto de humildad.

Cuando una persona reconoce su error, no se debilita: crece.

Pedir perdón, por ejemplo, puede ser incómodo. Nos expone, nos pone en un lugar vulnerable. Pero también abre la puerta a la restauración. No solo en nuestras relaciones con otros, sino también dentro de nosotros mismos. Porque hay una paz que solo llega cuando dejamos de justificar lo injustificable y elegimos hacer lo correcto.

Ahora bien, el arrepentimiento no termina en las palabras.

De nada sirve decir “perdón” si seguimos actuando de la misma manera. El verdadero cambio se ve en las decisiones que tomamos después. En cómo elegimos hablar, en cómo tratamos a los demás, en cómo respondemos la próxima vez que enfrentamos una situación similar.

Ahí es donde el arrepentimiento se transforma en algo poderoso: en un punto de partida.

Todos fallamos. Todos nos equivocamos. Pero no todos elegimos cambiar. Y ahí está la diferencia.

Reconocer un error no nos define, pero sí define el rumbo que tomamos después. Podemos quedarnos en la culpa, o podemos usar ese momento como una oportunidad para crecer, aprender y empezar de nuevo.

Porque siempre hay una nueva oportunidad para hacer las cosas mejor.

Por Walter Garro

Datos Curiosos

Nuestros errores

  • El cerebro humano suele intentar justificar automáticamente nuestros errores para proteger la autoestima. A esto la psicología lo llama disonancia cognitiva: cuando nuestras acciones no coinciden con nuestros valores, buscamos excusas para sentir menos incomodidad.
  • Pedir perdón de manera sincera puede reducir el estrés y la ansiedad. Diversos estudios muestran que reconocer errores disminuye la tensión emocional y mejora incluso la salud física.
  • Las personas que reconocen sus errores suelen generar más confianza, no menos. En liderazgo y relaciones humanas, admitir una equivocación se asocia con honestidad y madurez.
  • El arrepentimiento tiene una función positiva: ayudarnos a aprender. Sin esa incomodidad interna, muchas veces repetiríamos las mismas conductas una y otra vez.
  • Según investigaciones en psicología, las personas suelen arrepentirse más de las cosas que no hicieron que de las que hicieron. Con el tiempo pesa más “lo que dejamos pasar” que los errores cometidos intentando algo.
  • El orgullo activa en el cerebro áreas relacionadas con la defensa personal, por eso muchas veces reconocer un error puede sentirse casi como una amenaza emocional.
  • Cambiar hábitos reales lleva tiempo. Estudios sobre conducta indican que modificar patrones profundos requiere repetición consciente y pequeñas decisiones sostenidas, no solo intención.
  • En muchas culturas antiguas, pedir perdón públicamente era visto como un acto de valentía y honor, no de debilidad.
  • La empatía aumenta cuando alguien reconoce sus errores. Las personas suelen conectar más con quienes muestran humanidad y sinceridad que con quienes aparentan perfección.
  • El arrepentimiento sano es diferente de la culpa tóxica: la culpa tóxica paraliza, el arrepentimiento verdadero impulsa al cambio.
  • Referencias:

    1) Leon Festinger — teoría de la disonancia cognitiva

    A Theory of Cognitive Dissonance | Stanford University Press

    2) Brené Brown — vulnerabilidad, culpa y crecimiento personal
    Brené Brown – Research

    3) Daniel Pink — el arrepentimiento como herramienta de crecimiento
    The Power of Regret – Daniel Pink

    Por Ayelén Rocca

    Reflexión

    Reconocer nuestros errores no es debilidad, es el inicio del cambio. Cuando admitimos lo que hicimos mal y pedimos perdón, abrimos camino a la sanidad y la restauración. El verdadero crecimiento se ve en nuestras acciones después del error. Dios nos da la oportunidad de empezar de nuevo cada día con humildad y esperanza. Cada tropiezo puede convertirse en una oportunidad para crecer si lo enfrentamos con sinceridad. No se trata de quedarnos en la culpa, sino de permitir que esa experiencia nos enseñe y nos impulse a ser mejores, con la ayuda de Dios. Como dice el autor contemporáneo Lucas Leys: “El cambio real comienza cuando dejamos de justificarnos y decidimos transformarnos.”

    -Editora

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    Campaña

    Director: Coronel Philip Davisson | Editora: Capitana Betina Martinez | Redes Sociales: Walter Garro | Diseño Gráfico: Ayelén Rocca

    Publicación del Ejército de Salvación | Territorio Este de Sudamérica: Argentina, Uruguay y Paraguay.